Hablar de la danza en Venezuela requiere entrar en un contexto inimaginable de creencias y olvidos. Siendo este arte una de las primeras manifestaciones culturales de los pueblos originarios del mundo, se convierte en una institución en nuestro país con muy reciente data. ¿Por qué se ha olvidado la danza? ¿No forma parte de nuestro acervo cultural? Lamentablemente el séptimo arte, las discotecas e incluso el agotamiento de toda la semana le ha robado la atención y el tiempo. Luego algunos críticos hablan de cultura dominante como si la imposición de otros cánones no dependiera de nosotros. ¿Quiénes van a los Estados Unidos en alpargatas, liquilique o con un sombrero de cogollo? ¿Quién le dice al “DJ” que le coloque un merengue caraqueño o un joropo oriental?
En gran medida la cultura y el folklore dependen directamente de la educación; por lo tanto se plantea crear un colectivo de danza en el Instituto Pedagógico de Caracas que nazca en el seno de su Preescolar y se expanda hasta el nivel universitario. La sensibilización y el enriquecimiento cultural de los futuros docentes será el motor que mueva a la sociedad que queremos, porque la danza no debe ser solo para artistas, debe ser para todo aquel que ame su tierra.
Sonata Danza es la expresión de un sentimiento enorme que busca el cambio de percepción de los venezolanos hacia el arte de danzar, la expansión de las tradiciones venezolanas, el reconocimiento de otras culturas mundiales y la reafirmación de la cultura universitaria como la idónea para cambiar el mundo.
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